Calculadora de costes de flota (TCO)
El precio de compra es solo la punta del iceberg: lo que de verdad importa en una flota es el coste total por kilómetro (TCO). Introduce los datos de tus vehículos y obtén el desglose real: depreciación, combustible, seguro y mantenimiento, por vehículo y para toda la flota.
La reventa se estima con la tabla oficial de depreciación de Hacienda (valor venal). El valor real de mercado dependerá de kilómetros, estado y demanda del modelo: ajusta el resultado con tu experiencia de reventa.
Rellena al menos precio, años, kilómetros anuales y consumo para ver el TCO.
Por qué el TCO manda (y el precio de compra engaña)
Dos furgonetas con el mismo precio pueden costar cifras muy distintas al cabo de cinco años: una que consume un litro más a los 100 km, con 30.000 km anuales, quema cientos de euros extra cada año solo en combustible. Por eso las flotas profesionales no compran "por precio", compran por coste total de propiedad: la suma de todo lo que el vehículo cuesta durante su vida útil, dividida por los kilómetros que produce.
Los cuatro bloques del TCO, de mayor a menor peso habitual en turismos y furgonetas:
- Depreciación: la diferencia entre el precio de compra y el valor de reventa. Es el coste más grande y el más invisible, porque no genera facturas mensuales. La curva oficial de Hacienda es una buena referencia: alrededor del 47 % del valor conservado a los 4 años y del 39 % a los 5. Tienes la curva completa en la calculadora de depreciación y su base en la sección de valor venal.
- Combustible: el coste más sensible al uso. Con precios medios orientativos de 1,54 €/L, cada décima de litro a los 100 km importa. Afina tu gasto mensual con la calculadora de combustible.
- Seguro: en flota se negocia por póliza colectiva; aun así, conviene imputarlo por vehículo para que el €/km sea real.
- Mantenimiento y neumáticos: crece con la edad y los kilómetros. Es el bloque que acaba forzando la renovación.
El punto óptimo de renovación
La depreciación anual de un vehículo cae con los años (el gran golpe se lo lleva el primero), mientras que mantenimiento, averías e inmovilizaciones suben. El resultado es una curva de coste por kilómetro en forma de U: baja los primeros años, toca fondo y vuelve a subir. El momento de renovar es cuando tu €/km recalculado supera al €/km proyectado de un vehículo nuevo equivalente — en uso intensivo, eso suele ocurrir entre los 4 y 6 años. Recalcula esta cifra cada año con datos reales de tu contabilidad, no con estimaciones de catálogo: la diferencia entre el consumo homologado y el real puede superar el 20 %, como explica la herramienta de consumo real vs homologado.
Cinco palancas reales para bajar el €/km de tu flota
- Compra por TCO, no por descuento: exige a los concesionarios el dato de valor residual estimado y compara consumos WLTP realistas entre candidatos.
- Dimensiona el combustible: tarjetas de flota con descuento, rutas optimizadas y formación en conducción eficiente. Es el ahorro más rápido de capturar.
- Mantenimiento preventivo con calendario: un cambio de aceite a tiempo es mucho más barato que un motor cansado; planifícalo por kilómetros reales, no por intuición.
- Revende en el momento correcto: vender a los 4-5 años con kilometraje contenido maximiza el valor residual; apurar hasta los 10 años solo compensa en vehículos de poco uso.
- Cuestiona compra vs renting cada renovación: los números cambian con los tipos de interés y tu volumen. Haz la comparación con la calculadora de renting vs compra antes de firmar.
No olvides los costes administrativos
Cada vehículo de la flota arrastra además IVTM municipal anual, ITV periódica (bienal desde los 4 años y anual desde los 10 en turismos), y trámites de altas y bajas con sus tasas DGT. Son cifras pequeñas por unidad pero relevantes multiplicadas por toda la flota: inclúyelas en el campo "otros costes" de la calculadora. Puedes estimar el impuesto municipal de cada vehículo con la calculadora de IVTM y revisar las tasas vigentes en la sección de tasas DGT.